Es media tarde, estás agotada, hay que preparar la cena y tu hijo se queja: «me aburro». Darle la tablet es lo más fácil del mundo, y no hace falta que te sientas culpable por ello: todos lo hacemos. Pero de vez en cuando, una pequeña actividad que no lleva más de cinco minutos de preparación puede sustituir la pantalla, alimentar la imaginación de tu hijo y crear un bonito vínculo entre vosotros. Aquí tienes 25 ideas que puedes repartir en distintos momentos del día.
Pequeñas aventuras en la cocina y por toda la casa
La cocina es un pequeño laboratorio para los niños. Involucrarlos los entretiene y les da un sentido de responsabilidad.
- Amasad juntos una masa sencilla de galletas y jugad con los moldes de formas.
- Deja que tu hijo «decore» la ensalada: una cara de tomate, unas gafas de pepino.
- Un juego de clasificar legumbres secas (lentejas, garbanzos, alubias) en distintos recipientes.
- Un concurso de oler y adivinar con las especias de tu armario.
- Preparad plastilina casera con harina y agua.
- Congela «hielo de colores» en una bolsa de congelación y al día siguiente haced un experimento de derretimiento.
- Montad un pequeño «restaurante»: tu hijo es el camarero y tú, el cliente.
Arte, manualidades e imaginación
Las actividades creativas permiten a los niños expresarse y dejan al final una obra que pueden mostrar con orgullo. Lo mejor es que no hay «bien» ni «mal».
- Haced un collage con periódicos y revistas viejas.
- Construid un coche, un castillo o un robot con una caja de cartón.
- Mojad sus manos en pintura y convertid las huellas del papel en animales.
- Presionad sobre el papel las hojas que hayáis recogido en la calle y pintadlas.
- Imprime una lámina para colorear y sentaos juntos a la mesa; es una actividad que calma y ayuda a concentrarse. Las herramientas que permiten convertir la propia foto de tu hijo en una lámina para colorear pueden hacer este momento aún más especial, y no olvides colgar el dibujo terminado en la nevera.
- Ensartad un collar con lana y macarrones.
- Convertid una caja de zapatos en un «diorama» (una diminuta escena).
- Dibujad marionetas de dedo y preparad un breve espectáculo de títeres.
Colgar la obra de tu hijo en un lugar visible le transmite el mensaje: «tu esfuerzo vale». Ese pequeño gesto alimenta su autoestima.
Movimiento, juego y risas
Para los niños con mucha energía, también hay muchas formas de moverse dentro de casa. Estos juegos cansan y hacen reír.
- Montad un circuito de obstáculos en el suelo con cojines y mantas.
- Jugad a «el suelo es lava»: avanzad saltando por encima de los cojines.
- Un concurso para mantener un globo en el aire sin dejar que toque el suelo.
- Poned música y jugad a «estatua» (quedarse quieto cuando la música para).
- Una pequeña búsqueda del tesoro por la casa: escribid las pistas en papelitos.
- Montad una cabaña con una manta y leed dentro un cuento con una linterna.
Momentos tranquilos para cerrar el día con suavidad
Cuando cuesta calmar a los niños antes de dormir, estas transiciones apacibles funcionan mejor que una pantalla.
- Inventad juntos un cuento corto: tú una frase, tu hijo la siguiente.
- Observad el cielo o lo que pasa al otro lado de la ventana y contad lo que veis.
- Un ejercicio de respiración: el juego de «huele la flor, sopla la vela».
- Una breve «charla de gratitud» en la que cada uno comparte los tres mejores momentos del día.
Una pequeña nota: no tienes que ser perfecta
No hace falta que hagas todas las actividades de esta lista. Algunos días bastará con amasar juntos, otros días serán suficientes cinco minutos de colorear. Los niños recuerdan tu mirada atenta y el tiempo que pasas a su lado mucho más que los juguetes caros.
Prohibir por completo el tiempo de pantalla tampoco es realista; el objetivo es encontrar el equilibrio. Los días en que pruebes una de estas ideas, notarás que tu hijo empieza a decir «venga, hagamos esto» en lugar de «me aburro». Un pequeño comienzo puede convertirse con el tiempo en la costumbre más bonita de tu casa. ¿Con cuál te gustaría empezar mañana?